viernes, 27 de junio de 2014

Una supernanny para este padre, por favor


Seguramente en más de una ocasión os hayáis dado cuenta de que lo mal educados que están algunos chavales hoy en día.
Incluso diría que el 70% de ellos son tontos. Pero tontos como cuando a un actor de Hollywood se le ha subido la fama a la cabeza, que le ves y dices “Este se ha vuelto gilipollas”. Pues así, pero en plan niño de primaria.

Estos críos son más chulos que un ocho y a ellos no les tose ni su padre, pero claro, luego ves como es el padre en cuestión y te explicas de donde sale un ser de 7 años tan repelente… Si ya lo decía el refranero español: “De lo que se come se cría” o “De tal palo tal astilla”.

Que hay niños así ya lo sabemos, pero realmente no te das cuenta de esto hasta que un día te tocan las narices, una, dos y tres veces. Veréis…

Era un bonito día de abril y mi novio y yo estábamos sentados en una plaza comiendo pipas ¡qué bucólico!. Para poneros más in situ os pongo un dibujito a paint del sitio en cuestión.



¿Estáis situados? Bien, continuemos.

Tras llevar un ratillo ahí, con nuestras pipas y buscando una señal GPS para ver como funciona la app de geocaching, llegaron dos críos supefabulosos: Un niño y una niña de unos 7 años, salvajes, con su ropita de marca, el niño repeinado y la niña con su lacito en el pelo repegao, todo hay que decirlo, y se pusieron a jugar a dar balonazos a la pobre estatua random de unos 3 metros de altura.

Su objetivo era dar en lo más alto de la estatua. 
Tanto ímpetu y tanto entusiasmo hizo que, en una de estas, el balón se fuera donde Jesucristo perdió la alpargata, que sería por donde estábamos nosotros.
El balón se mete entre la gente y los corren detrás.

Solo habían pasado unos minutos cuando el balón sale de paseo otra vez y golpea a mi novio en la espalda. 
Entonces, aparece la niña pija de pelo relamido, con unos andares propios de una chulapa yendo a la fiesta de lapaloma y dice “Perdón por las molestias”
La decimos que tenga más cuidado que hay mucha gente y ya se les ha escapado el balón dos veces. Agarra el balón y se larga.

No pasan ni dos minutos cuando el balón vuelve a aparecer en escena, esta vez abriéndose paso entre nosotros y unos señores mayores. 
Y yo, que tengo la misma diplomacia que paciencia, me levanto agarro el balón, lo doy una patada y lo mando lo más a tomar por culo que puedo. 
La niña y el niño salen despepitados a por él.

Y aquí viene mi parte favorita: El papá de los niños. Otro repeinado que también come pipas.
Me llama sinvergüenza por hacer eso a unos pobres niños de 7 años, que vaya educación tengo para ser ya una chica de 16 años. que si esta juventud, que los niños solo están jugando, que soy una abusona y mi alma va a arder en el infierno por ello, otra vez sinvergüenza…
Y yo ya, con los ovarios más hinchados que pelotas de tenis, le dije que aquí el único maleducado era él, que si sus críos se ponen a jugar en una zona de descanso, de terraceo, donde están molestando y golpeando a personas con el balón, lo mínimo que podría haber hecho es hacerles pedir disculpas y largarse al parque que está a 50 metros a que toquen los cojones a padres con la misma forma de pensar que la suya. El resto de la gente también decía que no estaba bien respaldar a los críos cuando están molestando en una zona que no es apta para hacer lo que estaban haciendo.

No es por ser la vieja de turno, pero de verdad, que cuando yo era pequeña mis padres no se andaban con tanta tontería.



Moraleja: Una colleja a tiempo quitaría mucha tontería, sobre todo una colleja a esos padres.

Nos leemos!

martes, 17 de junio de 2014

Sigo viva


Aquí vuelvo después de un mes sin aparecer por estas tierras, disculpad la ausencia pero necesitaba centrarme un poco en todo lo que tenía entre manos.

En lo que va de 2014 puedo decir que este ha sido, quizás, el mes más intenso con diferencia y es que vienen vientos de cambio.

Como para mí este blog es una especie de “diario de desahogo”, “diario de quejas contra el mundo” o “diario de necesito centrarme” voy a hacer un breve resumen de este mes.

  •  EOI

Creo que ya he comentado que este septiembre retomé del inglés en la Escuela Oficial de Idiomas después de cuatro años de parón por cortesía de la universidad. Estoy 5º (o lo que sería 1º de B2).

Tengo que decir que cuando empecé el curso mi principal propósito retomar el contacto con el inglés. 
Estaba bastante acojonada por el nivel que tendría la clase, ya que durante esos años de vacío, el único contacto que había tendido con el idioma era a través de series y sobre todo vídeos de YouTube (Diary blogs: Los SacconeJoly, Los Shaytards o It’s judy’s life, Chicas que hacen hauls/DIY/tutoriales americanas e inglesas, PewDiePie … no gasto horas en youtube, eh, no que va…)

Pues bien, sorprendentemente mi nivel de inglés resultó ser mucho mejor que hace cuatro años cuando acabé bachiller y saqué el B1. 
Me he dado cuenta de que he aprendido muchas más cosas mientras perdía el tiempo viendo estos vídeos que sentada delante de un libro estudiando gramática. 
Las listenings se me dan bastante mejor que antes incluso con acentos tan cerrados como el escocés y a la hora de hablar tengo un vocabulario más amplio y conozco expresiones que me salen de forma muy natural.

No obstante he tenido que estudiar inglés, porque siendo sincera, aunque empecé por hacer algo, quiero sacar el curso. 
Por eso llevo desde el 16 de mayo preparando los exámenes, estudiando vocabulario y gramática a base de echarle codos y escribir palabrejas mil veces.

El día 4 fue el examen oral; Me defendí bien en el monólogo, no me trabé y creo que lo hice bastante bien en cuanto a recursos lingüísticos (la pronunciación ya no sé que tan bien >.<) y el diálogo fue algo más flojito porque nos tocó un tema de donde no se podía sacar mucha chicha.

Ayer, día 16, acabé el resto de pruebas y ahora solo queda esperar a ver los resultados… ¡Cruzaremos los dedos!
Con esto y hasta que se sepan las notas, la etapa EOI queda cerrada de momento.

  • EIR y OPEs

Como sabéis me presenté al EIR el año pasado tras un año de estudiar como una jabata, sacrificar tiempo con los míos, excursiones, fiestas, días de piscina y convertir mis vacaciones de verano en una bola de agobio por el constante “Debería estar estudiando”, “Como era la triada de crushing”, “Tengo que repasar psicosociales”. Un sin vivir, de verdad.

Y al final ¿Para qué? Para quedarme peor de lo que estaba: Sin plaza, con el autoestima pisado y por los suelos y con los mocos llegándome a las rodillas de tanto llorar.

Por eso, decidí dar un giro al tema EIR/OPE. 
Ya no es una prioridad, es una opción. Y gracias a esta bobada estoy más contenta.

Por el momento solo he mejorado los resúmenes que tenía de los temas; ya tengo todos listos excepto legislación.

Esta semana retomo el estudio y no quiero agobiarme, porque he visto que no me merece la pena. 
He decidido volver a estudiar más que nada por no perder todo lo que he aprendido el año pasado, que ha sido mucho. 
Estudiaré 3 horas diarias por la mañana, descansaré el domingo y emplearé en cada tema lo que el coco me pida: Si es tres días, tres, si es necesario una semana, pues una.

Y cuando llegue el EIR/OPEs si llego iré con lo que tenga, sean 20 temas o los 32. Creo que es mejor así.

  • Niñera

He estado cuidando a mi primita más pequeña (20 meses). 
Mis tíos también estudian idiomas y necesitaban a alguien que distrajera a la peque unas horas por la tarde así que yo, de mil amores, les he echado una mano *-*

  • Trabajo

Después de mi primera mierdioferta de empleo (4 horas semanales en un pueblo a 100km de mi ciudad por menos de 100€/mes) me llegó una carta del paro para hacer los 3 meses de verano en una residencia cobrando -- CUIDADO, SENTAROS --  más de 2.000€/mes.

Ahí fui yo, escapada. 
Pero claro, buscaban a alguien con experiencia en residencias de ancianos, no valía voluntariado, ni atención a domicilio, ni centros de día, ni psiquiátrico, ni hospital, no: Residencia de ancianos. Y además tenías que estar en el paro en el momento en el que habían enviado la oferta.
Yo cumplía el 2º punto pero no el primero. Así que me volví a casa con todos mis títulos y mis cursos debajo del brazo.

Ah, se me olvida decir que era para trabajar en un centro perteneciente a la Diputación. Para que hagáis vuestras cávalas.

Finalmente me llamaron para una sustitución de verano en una residencia a 30km de mi ciudad donde había dejado mi CV –CUIDADO, SENTAROS OTRA VEZhace 2 años. 
Esta oferta si era buena, la lástima es que había 15 candidatas.

Supongo que la falta de experiencia volvió a joderme aunque también dijo que prefería a alguien de más cerca. 
En fin, la chica fue muy maja.

  • El mundial

No me gusta el futbol ni los deportes tipo baloncesto, fórmula 1, ciclismo, tenis… A mí lo que me gustan son las olimpiadas, sobre todo los deportes de agua, la gimnasia artística y rítmica… pero el mundial también. 
Más que nada me gusta por el ambiente que se respira, verlo en buena compañía tomando una cocacola. Eso es genial.

Veremos que tal va el partido de mañana, porque si no, poco nos queda de mundial.

  • Abren las piscinas municipales

Ha empezado la temporada de verano y yo….


Nada más que añadir.

  • El gran cambio

Me voy  de enfermera a UK
¿Cuándo? No lo sé, aunque supongo que será pasado el verano porque primero tengo que hacer las entrevistas con los hospitales que me salga bien, les caiga en gracia y me contraten.

De momento la primera la tengo a mediados de Julio y de ahí en adelante tengo alguna y estaré haciéndolas hasta que me cojan por aburrimiento o por pesada x’D

Ya os hablaré más delante de este tema porque va para largo y trae tela, así que como dicen los british, I hope you bear with me porque me da que este blog se va convertir en las historias de una enfermera inmigrante (qué mal suena esa palabra xD).


Nos leemos!

miércoles, 14 de mayo de 2014

Dile al mundo que regreso a casa


Qué harías si falleces y la vida te da una segunda oportunidad…

… décadas más tarde.

Imagina que de repente un día te despiertas en medio de la nada sin saber cómo ni por qué has terminado allí. Lo único que sabes con certeza es quien eres y tu último recuerdo fue tu propia muerte.

¿Retomarías tu vida, regresarías a tu hogar para reencontrarte con aquellos que dejaste atrás o decidirías empezar de cero una nueva historia?



Esta es la esencia de Resurrection (The returned), una serie que rompe con la temática a la que estamos acostumbrados.

Últimamente, todo lo relacionado con zombies se ha puesto muy de moda, y una servidora no puede estar más contenta, porque me encanta todo lo relacionado. Bien, en esta serie los zombies dejan el tradicional papel de “walkers” que conocemos de The Walking Dead y muestran su lado más lleno de vida y humano.

En cuanto a la puesta en escena, las diferencias también son notorias. Si pensamos en un mundo asolado por muertos vivientes se nos vienen a la cabeza, por ejemplo, Soy Leyenda, Guerra Mundial Z o The last of Us, que comparten escenarios apocalípticos, fríos y oscuros donde reina el miedo y la necesidad de supervivencia prima por encima de cualquier ley moral o ética.

En cambio en Arcadia (Pueblo donde se desarrolla la trama) todo es completamente diferente: La luz lo baña de una forma casi celestial y el miedo se alimenta de la incertidumbre creada por lo inexplicable.


El resto os invito a descubrirlo. Estáis a tiempo, la historia acaba de empezar.

¡Nos leemos!

lunes, 12 de mayo de 2014

Mi historia EIR: Convocatoria 0


Año 2012

Después de una mañana movidita en el quirófano, ahí estaba mi yo de 20 años, sentada en una silla de madera de esas de dureza diamante que te dejan el culo plano. La temperatura de la sala era idónea para echarse una buena siesta postprandial, los pajaritos piaban y el sol me calentaba la oreja.


De repente entró una mujer muy rubia con una sonrisa de oreja a oreja, marcando el paso con su taconeo mientras arrastraba un carrito de piel como el que llevan los comerciales a las plantas para enseñarte el nuevo y mejorado “Glucemiator 2000”



Fue hacia la mesa del profesor y empezó a sacar cachivaches: Que si unos libros tochos, un macbook, unas tarjetitas…
Pidió ayuda para que alguien encendiera el proyector porque no sabía cómo funcionaba. Ahí estaba nuestro supercañón de luz, haciéndose notar como merecía esa valiosa reliquia del siglo IX.



Empezó el revuelo “¿Quién es esta?”, “Será de METAS”, “Ah, pero entonces… ¿No hay clase ahora? Joder si lo llego a saber me había quedado en casa echando la siesta”, “Es una MQMF” "Qué quieren de nosotros", "Será del sindicato", "Me han robado la siesta","Yo no pago nada, ni doy mi número de teléfono, ni email ni nada" ect.

La muchacha se puso el micro para dirigirse a la multitud y calmar nuestra incertidumbre. Era fulanita de ***  y venía a hablarnos del EIR.
A la inmensa mayoría eso del EIR nos sonaba a chino, otros tenían una vaga idea (Lo cual ahora da que pensar que así es como está de reconocida la especialización de enfermería que casi nadie nos coscábamos de que iba eso). Yo pertenecía al primer grupo. Me entraron "los agobios", a ver si ahora el EIR iba a ser como el MIR y me iba a hacer falta estudiarme toda la carrera para poder trabajar.
Me entró la angustia. Mira, que yo no me metí a medicina por no hacer el MIR y por no salir de la facultad con canas


Nos explicó de qué iba el examen, nos regalaron un muestrario de su temario (El cuadernito a todo color de disgestivo) y una tarjetita para un curso de inglés que no puntuaba en las bolsas y nunca llegué a hacer. Finalmente explicó el método de estudio de su academia y sus despampanantes resultados con unas gráficas muy molonas de colorines. Decían que más el 70% habían sacado plaza con ellos. ¡Más del 70%, qué fieras! También nos comentaron que había un curso que empezaba ya, en marzo, que no lo pensáramos, que aunque costaba una pasta, era dinero bien invertido en calidad para el desarrollo profesional.


(Decir que en mi universidad no sortearon los manuales que reparten como caramelos en el resto de facultades, se sacan fotos con el afortunado ganador  y las suben a twitter).

Al finalizar esa charla lo tenía muy claro: Solo estaban reconocidas las especialidades de matrona y salud mental, podía trabajar igualmente sin necesidad de volver a estudiar esos tochazdos, tenía que meterme toda la carrera desde verano (¡EN VERANO! Yo que nunca he suspendido nada para no volver a estudiar en verano y encima después del año tan caótico que estábamos teniendo entre prácticas, clases, exámenes y trabajos a full time), más de 15.000 personas para 1.000 plazas (por aquel entonces) y ser matrona no era mi pasión ni mi sueño, al igual que cualquiera otra especialidad. Mi respuesta era clara y concisa.


Acabamos el curso MUY tarde, el 28 de junio. Todas las sustituciones de verano en lo privado ya estaban dadas y en lo público, justo ese año, empezaron los recortes a lo bestia y no contrataron a nadie (Siempre, SIEMPRE, los recién diplomados se habían colocado en algún servicio del Sacyl durante los meses de verano e incluso algo más, pues este año no fue así).
Sin suerte en el campo laboral, me pegué un verano digno de Julio Cesar y conseguí recuperarme de una anemia (nada serio) que llevaba a cuestas desde exámenes, descansar y coger un tono de piel de persona sana.

No obstante, un compañero me pasó el material de esa academia, eché la solicitud para el EIR en septiembre y allí me planté el 2 de febrero sin más estudio que algún desglose que había ojeado. El ambiente de una oposición era curioso: Podías encontrarte desde los que repasaban folios llenos de cifras hasta los que estábamos como quien va a tomar un café, pasando por personas más histéricas que los grupos de adolescentes que hacen cola para ver a la boyband del momento.


Un señor con cara de simpático empezó el nombramiento treinta minutos antes de la hora de comienzo del examen. Cuando me llamó, enseñé mi dni, entré, volvieron a comprobar que era yo y me acompañaron hasta mi asiento donde habían escrito mi nombre en una hojita muy cutre arrancada de una libreta de bolsillo.
El mirar a la multitud divisé a unos cuantos compañeros de clase. También estaba mi enemiga secreta.
Una vez que todos estábamos dentro y colocaditos en nuestros sitios, empezaron a leer las instrucciones, dibujaron bien grande en la pizarra las horas de inicio y de fin y repartieron los cuadernillos con las preguntas y la hoja de respuestas.
Empecé a leer el examen y contesté a lo que buenamente pude/sabía/me pareció. Según iba leyendo las preguntas me dio la impresión de que el que había escrito eso tenía la cabeza muy jodida.



Mientras, la gente comía compulsivamente chuches, bebía refrescos o zumos... hasta vi un bocata de jamón. Claro que sí, si uno se lleva la merienda, que sea en condiciones.

Aguanté las 3 horas y media como una campeona para llevarme ese cuadernito a casa, por varias razones: Me hacía ilusión tener el examen de mi primera oposición como enfermera, lo quería guardar para repasarlo para futuras oposiciones, porque mi madre me había dado la paliza con que me quedara hasta el final por “si decían algo” y por la razón más principal que por aquel entonces desconocía: Mi Síndrome de Diógenes opositoril estaba empezando a aflorar.

Los días pasaron, salieron las listas provisionales y quedé bastante más allá del 9.000 lo cual tampoco me impresionó ya que tenía unos 120 puntos.
Los siguientes días fueron de reflexión, no estaba haciendo mucho más a parte de CFC, y me había apuntado a una OPE en Madrid ¿Qué tal si iba a por todas en la próxima convocatoria y de paso refrescaba todos conocimientos enfermeriles?



miércoles, 23 de abril de 2014

El juego de cartas más ofensivo


El juego en cuestión se llama Cards against humanity.

Se trata de un juego de mesa que solo gente con humor simple, negro o impolíticamente incorrecta sabrá disfrutarlo al 100%.




En sí el juego no tiene mucha chicha, así jugamos nosotros:

1. Lo más importante es conseguir a un grupo de personas que reúnan los requisitos que os dije antes, porque si no no tiene tanta gracia y pueden que te tachen de rarito.
Ahora os ponéis cómodos, os sentáis en círculo... o en hexágono  ... o como os pongáis para jugar.
Antes de iniciar la partida, tenéis que elegir quien empieza siendo el juez (en esa partida el juez "no juega")
2. Hay dos tipos de cartas: Las blancas y las negras. Las separamos en los tacos boca abajo.
3. Cada jugador coge 4 cartas blancas.
4. Se coloca 1 carta negra en el centro.
Esa carta negra tiene una frase que hay que completar, por ejemplo: ¿A qué huele?
5. Los jugadores eligen entre sus cartas blancas la respuesta más ingeniosa, ofensiva, adecuada... la más graciosa.
6. Una vez elegida, todos dan las cartas blancas boca abajo al juez.
7. El juez las da la vuelta y comienza a leer las respuestas, por ejemplo:
¿A qué huele?
a) El equipo de gimnasia chino
b) Whiskas premium
c) ...
d) ...
Y gana la que más le guste al juez.
8. Comienza una nueva ronda. El nuevo juez será la persona situada a la derecha del juez anterior.
Cada jugador coge una nueva carta blanca... y que continúe el juego.

En realidad, es más divertido cuando se juega que leerlo por aquí escrito.
El juego está disponible aquí tanto para la compra como para descarga, en inglés.
Buscando en Google encontramos una versión en español que hizo alguien muy apañado que sale por el módico precio de 92cnt.
También hay plantillas de cartas vacías blancas y negras.

Ya me contaréis que os parece si pensáis que os puede gustar y os animáis a jugarlo.

¡Nos leemos!


sábado, 19 de abril de 2014

Hacerse mayor es una trampa para aprender



A medida que van pasando los años nos damos cuenta de quién somos y qué tipo de persona queremos llegar a ser. Poco a poco encontramos nuestro verdadero “yo”.
Pero sobre todo descubrimos las verdaderas caras de aquellos que nos rodean. Y de repente un día te despiertas dándote cuenta que todas aquellas personas que creías conocer y que valían la pena, aquellas que, cuando mirabas hacia el futuro, veías a tu lado no son quién (o lo que) realmente pensabas.

Por suerte o por desgracia esas personas se descubren en los malos momentos. Pero no les echaré a ellos la culpa; todos sabemos que existe una ley universal no escrita que es la responsable de esto.
Si echo la vista atrás puedo decir que los dos últimos años de mi vida han sido difíciles, para qué negarlo. Y me sabe mal decir esto porque con los tiempos que corren puedo sentirme afortunada por tener una familia que goza de salud, que me apoya y me quieren, disponer de una casa, comida cada día y contar con la posibilidad de seguir estudiando. Pero cuando hablo de “han sido difíciles” no me refiero a estas dificultades. Me refiero al ámbito personal.

Mientras algunos de mis amigos ya han empezado a trabajar en aquello para lo que estudiaron, otros siguen formándose en sus carreras o con sus másteres. Y yo me veo haciendo el capullo; levantándome cada mañana, sentándome delante de los mismos libros, buscando ofertas de empleo y en, resumidas cuentas, esperando a que llegue la noche para leer un ratito o ver una serie-película-loquesea e irme a dormir. Y poner la alarma, para volver a empezar al día siguiente.
Este no es el problema. No. Esto es rutina, cada uno tiene la suya y yo acepto la mía porque siento que es lo que toca por el momento.
En problema viene cuando te ves sola, y no debería ser un problema porque al fin y al cabo yo he decido que mejor sola que mal acompañada. Me explico.

Como antes decía, mientras estás en el colegio o el instituto vives en una burbuja en la que todos nos llevamos guay, somos superamigos, una piña y tenemos el mismo camino: Ir a clase de lunes a viernes, salir el fin de semana y estudiar para aprobar los exámenes.

En la universidad la cosa ya cambia un poco: Unos cambian de ciudad, otros compaginan las prácticas con las clases teóricas, algunos tienen clases de lunes a viernes o el miércoles dicen adiós a la facultad y muchas veces las épocas de exámenes son muy dispares. Entonces es cuando quedar tan frecuentemente como antes y mantener el contacto se hace un poco más difícil, surgen riñas de “Porque cuando yo decido venir tú tienes que estar para quedar conmigo, que para eso me hago el viaje(Dijo la persona a la que invitaste a merendar a casa para echar una parlada y te dijo que no, que para eso no se molesta en salir de casa, que ya que ha venido quiere aprovechar, salir de fiesta, bailar, beber unas copas, vernos y ponernos al día. Todo en uno. Como ir al hospital de visita comiendo un helado y saltando a la comba mientras paseas al perro.)  , “Para qué estudias tanto, mujer, si yo con mirármelo un poco la semana antes saco notaza”(Dijo la persona que solo por ir a clase y entregar trabajos tenía el 70% de la asignatura aprobada) , “No será para tanto estar en la universidad de 8:00 a 20:00 + estudiar + memorias de prácticas + trabajos (Dijo la persona que iba a clase cuando iba y dejó TREINTA DÍAS de prácticas para hacer en verano porque si no yendo a clase “y todo” era mucho agobio) , “Pues yo los jueves salgo a darlo todo, no sé porque tú no” (Dijo la persona que terminaba sus clases los jueves y no tenía que levantarse al día siguiente para trabajar con personas enfermas o instrumentando en un quirófano) y un largo etcétera.

Y entonces te das cuenta de que esa gente que te rodeaba y eran tus amigos de toda la vida con los que no has podido llevarte mejor, son bastante intolerantes con tus decisiones y en vez de disfrutar del rato que pasas con ellos, sea una hora, dos horas o quince minutos, se lo pasan cuestionándote, dando opiniones y consejos baratos que nadie ha pedido.

El cambio es aún mayor al terminar la universidad e intentar coger las riendas de tu vida. Al principio estás feliz, has acabado de estudiar, has terminado con un ritmo de vida acelerado, vuelves a tener tiempo para ti y sobre todo has conseguido el ansiado resguardo del título universitario.
Empiezas a buscar algún trabajito con la ilusión de firmar algún contrato, alguna baja o alguna suplencia pero eso nunca llega.
“No te preocupes tía, fijo que te sale algo” (Te dice a la que, al igual que tú, acaba de terminar la carrera y ya la han llamado de DOS SITIOS de los suyo).
“Si a fulana que aprobó raspada le han llamado de X, a ti te llamarán de algún sitio porque encima tienes un expediente muy bueno” (Me reservo el comentario)

También empiezas a ver feos de gente con la que has sido uña y carne desde la primaria.
Cuando tu amiga, la que estudió tal cosa relacionada con la salud que no es enfermería, te pide ayuda para echar CV en las ciudades donde ya los había echado y luego cuando tú la pides ayuda para echar tus CV en donde ella ya lo ha echado (que jaleo, pero yo me entiendo) te da por culo largas.
Cuando tu amiga inseparable te empieza a echar en cara cosas de cuando tenías 15 años y te intenta absorber hasta el punto de hacerte elegir entre salir con ella o con otros amigos comunes porque a ella le caen mal.
Cuando tu otra amiga espanta a toda nueva chica que llega porque habla con su novio e intenta que apoyes su celotipia.

Pero sin duda, la guinda que coronó el pastel fue cuando decidí estudiar el EIR en serio, poniendo toda la carne en el asador, hasta la que no tenía. Dándolo todo para poder abrirme un hueco en el mundo enfermeril. A día de hoy, 19 de abril, puedo decir que no tengo plaza, que no tengo trabajo, pero el EIR me ha ayudado a desenmascarar a muchos supuestos amigos.
Amigos, que no se preocuparon lo más mínimo por mi y que el único detalle que tuvieron fue mandar un whatsapp de ánimo (rollo biblia) cuando se enteraron que no tenías plaza. Amigos que se enfadan porque no sales de fiesta (a un bareto cutre, rodeada de chavalines de 16 años, bebiendo cachis de mierda, con los tacones pegados al suelo lleno de suciedad mientras juegas a una cosa de cartas para “animar” algo que no animaría ni Pocholo en su mejores momentos) y no entienden que prefieras tomarte un colacao una tarde de viernes o dar un paseo. Amigos que te dicen que quieren verte un rato, para ponernos al día, y que, cuando les dices de quedar por la tarde en un descanso del estudio pasen, porque para eso no se quitan el pijama… cuando les dices que vas a su casa y tampoco. Amigos que no respetan que no quieras salir de las 00:00 al amanecer porque no puedes pasarte el domingo durmiendo hasta la hora de comer porque tienes que levantarte pronto para estudiar. Amigos que dicen que como no te han visto en X tiempo “ya no somos amigos”. Amigos que no te respetan, te cuestionan y te piden explicaciones a cada momento.

Yo no quiero eso, quiero algo sencillo. No quiero dar explicaciones ni tener que recibirlas, que cada uno viva su vida y no haya cuestionamientos, que cuando quedemos no haya un ambiente tan enrarecido que parezcamos extraños. Por eso me distancié de esa gente, de pasar a ser una pieza que completa el puzzle a ser un bulto más que etiquetar en una foto de facebook o alguien con quien mantener una conversación cordial y superficial a partes iguales. No me hacía bien ese tipo de relaciones.
Y la verdad que lo que más duele no es haberse alejado de esas personas que fueron tan cercanas, si no que después de ser tanto en realidad no seamos nada.

Como supongo que pase en todos los sitios, la pandilla era más amplia y poco a poco he encontrado a esas personas que decía al comienzo del párrafo anterior. Era esa gente que pasa más desapercibida, con la que no has tenido tanto contacto, que descubriste con el tiempo y que mereció la pena.

Sin embargo, aún duele el haber perdido ese tipo de relación tóxica – confidencial a lo Blair/Serena en la primera temporada de GG aunque ahora tengas relaciones más sanas tipo PLL, unas pocas chicas, cada una va a lo suyo sin preocuparse de la vida del resto, con el mismo rollo tranquilo, que quedan cuando puede ser sin malos rollos, sin malas caras y sin que parezca que haya pasado el tiempo.

Las experiencias nos cambian por dentro y por fuera, como si de un efecto mariposa se tratase. 
Está claro que a lo largo de mi vida muchas más personas saldrán y entrarán en ella, unas haciendo más ruido que otras, pero tengo clarísimo que no van a desordenarla a su antojo.


miércoles, 16 de abril de 2014

Let it be


Eran las cinco de la tarde de un frío venticuatro de diciembre y aquella joven paseaba por el helado Esplanadi de Helsinki.
Su lento caminar le permitían pensar en todo y en nada mientras sus botas se hundían suavemente en la fina y blanca nieve, paso  tras paso.
Entre sus pensamientos se abrían paso las risas de los niños que jugaban en el parque. De repente, se sorprendió mirándoles fijamente, con envidia; Quiso volver a ser niña por un instante para volver a su país con los suyos y no tener mayor preocupación que la de si los reyes habrían recibido su carta a tiempo y el seis de enero por la mañana encontraría ese juguete tan esperado.
Pero esta navidad estaba sola. A miles de kilómetros.
Suspiró.
Apartó la poca nieve que había en el banco de piedra que había sido resguardado gracias a un enorme árbol. Chascó la lengua al notar que sus guantes se habían empapado. Se sentó.
Continuó viendo como aquellos niños jugaban tirándose bolas de nieve.
Se ajustó su bufanda, tapándose un poco más la boca y suspiró de nuevo dibujando una nube de vaho.
Se recostó en el banco y echó la cabeza hacia atrás. Dejo que los tímidos rayos de sol que se filtraban entre las hojas del árbol acariciasen sus mejillas. Su piel se empapó de una triste y dulce nostalgia.
Y dejo pasar los minutos, ni siquiera se inmutó cuando un niño golpeó su bota derecha con una bola de nieve, tan solo continuó con los ojos cerrados un poco más.
Cuando dejó de sentir como el sol iluminaba su cara y el frío se tornó más intenso supo que ya era hora de irse a casa.
No miró el reloj, ignoraba cuanto tiempo había pasado sentada en ese banco intentando evadirse, no sentir, no pensar. No echar de menos.
Cogió aliento y se puso en pie. Hasta la ropa pesaba.
Se abrigó un poco más y salió del parque en dirección a una calle iluminada por luces blancas. Se abrió paso entre niños corriendo, el olor a Joulutortut recién hecho y el sonido de los villancicos.

Al final de la calle llegó al edificio en cueyo ático se había estado hospedando los últimos meses.
El portero la saludó como hacía cada día y la deseó una feliz navidad. Sonrió y le devolvió la felicitación.

Mientras subía las escaleras escuchó que la llamaban al teléfono.
Apuró el paso tropezándose en el penúltimo escalón por culpa de una zurcida de sus pantalones llenos de agua.
Abrió la puerta y contestó al teléfono.
Eran sus padres que la felicitaban la Nochebuena. Con tan solo escuchar la voz de su madre sus ojos se bañaron en lágrimas. A ambas les temblaba la voz.
Poco a poco toda su familia fue deseándole felices fiestas y recordándola lo que extrañaban su ausencia.
Su abuelo fue el último en hablar. Para cuando colgó el teléfono las lágrimas ya habían cubierto su cara.
Se fue a cambiar de ropa. Eligió una sudadera granate y un pantalón negro. En la radio sonaban los Beatles.
Prendió la chimenea. Agarró un cojín y se hizo un ovillo en la alfombra.
Mientras miraba al fuego, el ambiente se caldeaba con su “Imagine”. Cerró los ojos dejándose mecer por la melodía. “Imagina” decía una y otra vez.
Cuando parecía que la música la abandonaba sonó el timbre. Soltó el cojín y se dirigió hacia la puerta cuando en la radio comenzó “Let it be”.
Al otro lado esperaba una mujer muy joven con un bebé en brazos. La joven mantenía la mirada baja mientras decía que buscaba ayuda, no tenía donde ir y de nuevo estaba nevando.
Colocó una mano sobre el hombro de la joven y les invitó a pasar. Ellos tendrían refugio y ella no se sentiría sola.

Cuando los tres estaban en el salón y cerró la puerta, la melodía susurraba "When I find myself in time of trouble, mother mary comes to me speaking words of wisdom ...”

  

Hace tiempo os comenté que cuando tenía entre 16-18 años gané dos certámenes de narraciones; Esta es una de ellas. 
En concreto se trataba de un certamen navideño organizado por el ayuntamiento. En el colegio nos animaron a presentar algo y escribí esto. Se hace raro, raro volverlo a leer después de 7 años.
Por aquellas épocas estaba muy obsesionada con el rollo de los beatles, así que "me inspiré" mientras hacía matemática escuchando el albúm 1.

¡Nos leemos!